Facilitar la inserción y la retirada del pesario
Puedes estar segura de que en unos días te habrás acostumbrado y podrás manipular el pesario con facilidad. Durante la consulta de prueba del pesario con el profesional sanitario, no dudes en pedirle que te enseñe a ponértelo y quitártelo y realiza varias pruebas en la consulta para asegurarte de que estás preparada para hacerlo en casa.
La técnica puede variar según el modelo de pesario que te hayan prescrito. Si un modelo de pesario te parece demasiado difícil o incómodo de manejar, prueba otros modelos en la consulta y elige el que más te convenga. Normalmente, no hay un solo modelo que sirva. La mayoría de las veces podrás elegir entre 2 modelos capaces de corregir los síntomas y de adaptarse a tu anatomía.
Te recomendamos usar un poco de gel lubricante para insertarte el pesario más fácilmente. Procura usar solo gel lubricante a base de agua, ya que los demás geles pueden dañar el pesario.
No dudes en ayudarte manteniendo una buena respiración, como la de las técnicas de yoga, por ejemplo. El uso de un espejo también puede ayudarte a verlo mejor y tranquilizarte.

Guía de inserción
- Asegúrate de que tienes las manos limpias y secas (si están mojadas, los dedos pueden resbalar por el pesario y dificultar su manipulación).
- Coloca un poco de gel lubricante a base de agua en el extremo del pesario que vayas a insertarte primero (no demasiado, porque si el pesario se vuelve demasiado resbaladizo, será más difícil de manejar).
- Adopta una posición que te sea cómoda: de pie con un pie apoyado en un taburete, sentada en el inodoro, acostada en la cama…
- Sostén el pesario con tu mano dominante y comprímelo tanto como sea posible para facilitar la inserción. El de anillo y el de plato se doblan fácilmente por la mitad.
- Con la otra mano, separa los labios menores.
- Inserta suavemente todo el pesario. Deja que recupere su forma naturalmente y luego empújalo suavemente hacia el fondo todo lo que puedas sin hacerte daño, a lo largo de la pared posterior de la vagina, ejerciendo una ligera presión hacia la parte trasera de la vagina (hacia la espalda).

A cada una, su método: las instrucciones de uso del pesario y los diversos recursos disponibles en nuestro sitio web (guías escritas y de audio) están para enseñarte cómo proceder, pero, con el uso, acabarás por desarrollar tus propios métodos.
Haz lo que más te convenga, pero no dudes en probar varias posiciones o técnicas. No te preocupes porque lo harás bien. El pesario está diseñado para colocarse con facilidad. De hecho, es muy difícil equivocarse y colocarlo mal.
Por lo general, basta con empujarlo suavemente hacia el fondo de la vagina y dejar que cobre su forma y se coloque de forma natural. La vagina es un espacio cerrado por el cuello uterino y el «callejón sin salida» vaginal. El pesario no podrá ir a ninguna parte y no corres ningún riesgo al insertarlo y empujarlo hacia el fondo de la vagina.
¿Y si está mal colocado?
Lo sabrás de inmediato: si está mal colocado, el pesario te molestará o se caerá nada más ponerte de pie y empezar a moverte. En tal caso, solo tienes que empujarlo más al fondo.
Verifica que puedas ir al baño con normalidad y que el pesario no se caiga al inodoro (especialmente, durante las primeras defecaciones y, si es necesario, desliza un dedo para sostener el pesario en la vagina, no empujes y levanta los pies sobre un taburete fisiológico).
Un pesario bien colocado no se nota en absoluto, independientemente de los movimientos que realices. Está diseñado para ser cómodo y pasar desapercibido.
Guía de retirada
- Asegúrate de que tienes las manos limpias y secas.
- En caso necesario, lubrícate ligeramente la vagina con gel lubricante a base de agua; esto no es indispensable y puede hacer que los dedos se te vuelvan resbaladizos y, por tanto, que hagan más difícil la manipulación.
- Adopta una posición que te sea cómoda: de pie con un pie apoyado en un taburete, sentada en el inodoro, en cuclillas, acostada en la cama…
- Introduce el dedo índice de la mano dominante en la vagina hasta llegar al pesario y engánchalo. Tira suavemente hacia abajo y luego ayúdate con los demás dedos si es necesario. Tira ligeramente hacia la pared posterior de la vagina (hacia la espalda).
- Si usas un pesario de cubo, pasa el dedo entre cada lado y las paredes vaginales para «despegarlo» antes de tirar. Sobre todo, no tires del cordón si el cubo no se ha despegado, pues podrías hacerte daño (por la misma razón, el cordón se romperá si tiras de él sin haber eliminado antes el efecto de succión).
- Saca el pesario y límpialo para volver a ponértelo cuando quieras.
Retirar el pesario Cube
Lo más importante al retirar un pesario cúbico es no tirar del cordón bajo ningún concepto. El cordón solo sirve como referencia para localizar el pesario y recordar que lo llevas puesto. Es imprescindible empezar por eliminar el efecto de succión que ejerce el cubo sobre las paredes de la vagina. Si tira del cordón sin haber eliminado el efecto de ventosa, podría hacerse daño, incluso dañar la mucosa o agravar el prolapso.
Por eso, el cordón de silicona de nuestro pesario Cube, si tira demasiado de él, acabará rompiéndose para evitar que se lesione. Para «desvacíe» su Cube, deslice un dedo entre las diferentes caras del pesario y la pared de la vagina, y luego apriete los dos bordes opuestos de la cara inferior.
Una vez eliminado el efecto de succión, puede tirar suavemente del pesario para retirarlo.
¿Qué pasa si no puedo quitarme el pesario?
Primera etapa: tranquilízate, no hay prisa. Si no puedes quitarte el pesario, no pasará nada acto seguido.
Segunda etapa: relájate y respira bien, siguiendo técnicas de yoga por ejemplo. No dudes en hacer una pequeña sesión de meditación o relajación, o una coherencia cardíaca, para poder relajarte. Cuanto más tensa estés, más se contraerán los músculos y la pared vaginal, y más difícil será alcanzar o retirar el pesario. Cuando el perineo se contrae, el pesario se introduce aún más. Cuando el perineo se relaja, el pesario «desciende» y es más fácil agarrarlo. Prueba varias posiciones para ver si alguna de ellas te facilita la retirada del pesario: de pie con un pie apoyado en una silla, de pie con las rodillas dobladas, sentada en el inodoro, en cuclillas, acostada bocarriba…
Para facilitar la retirada, no dudes en utilizar un espejo para ver lo que haces, dónde está el pesario y cómo. Si es necesario, también puedes usar un poco de lubricante para facilitar la extracción.
Atención: esto también puede hacer que tanto el pesario como tus dedos estén más resbaladizos y dificultar la manipulación. Si no puedes alcanzar el pesario con los dedos, respira hondo, relaja el perineo todo lo posible y, si es necesario, empújalo hacia abajo, como cuando vas al baño. Así, el pesario descenderá y estará más accesible. Es importante tratar de respirar bien y estar relajada. Date un baño con agua tibia. El agua y el calor ayudan a relajar los músculos y a aliviar tensiones. Esto puede ayudarte a quitarte el pesario con mucha más facilidad.
Si no lo logras, haz un breve descanso y vuelve a intentarlo más tarde. En el momento, el estrés o la irritación pueden ofuscarte, y, sin duda, lo conseguirás con mucha más facilidad cuando estés relajada, pasado un tiempo.
No dudes en consultar las instrucciones de uso del pesario o la ficha técnica del pesario en www.mylittlepessaire.com para descubrir más consejos. Si sigues sin poder quitarte el pesario, recurre a un profesional sanitario: médico generalista, ginecólogo, matrona, kinesioterapeuta o enfermero.




